El programa de seguros debe responder a las operaciones reales de cada empresa y revisarse cuando cambian sus riesgos
Por Lucyll Correa Nieves
Presidenta de Singular Insurance Agency
Las pequeñas y medianas empresas son uno de los principales motores de la economía de Puerto Rico. Generan empleos, sostienen comunidades e impulsan gran parte de la actividad comercial del país. Sin embargo, la mayoría opera con márgenes limitados y poca capacidad financiera para absorber una pérdida inesperada. Para una pyme, un incendio, una reclamación de responsabilidad civil, un robo o un ataque cibernético no es un inconveniente. Puede ser el evento que termine con el negocio.
Por eso, el seguro comercial debe verse como protección financiera y planificación estratégica, no como una formalidad contractual ni un gasto adicional.
Toda operación que recibe clientes, presta servicios o vende productos está expuesta a reclamaciones de responsabilidad civil general. Aun cuando la empresa no haya hecho nada incorrecto, los costos de defensa legal por sí solos pueden ser considerables. Toda compañía que utiliza correo electrónico, procesa pagos o almacena información de clientes tiene exposición cibernética, y las pymes suelen ser las más vulnerables, precisamente porque carecen de personal especializado y protocolos de respuesta. El inventario, los equipos y el local pueden ser destruidos en minutos por un incendio, un huracán, una inundación o un terremoto, y una póliza adquirida años atrás puede no cubrir el costo de reconstruir hoy. Incluso un negocio bien asegurado puede fracasar después de una pérdida si sus operaciones se detienen durante meses mientras la nómina, la renta y los préstamos continúan; para ese vacío existe la cubierta de interrupción de negocio. Y el fraude, venga de afuera o de adentro, hoy se mueve a la velocidad de una sola transferencia bancaria.
No existe una póliza universal para todo esto. Una farmacia, un contratista, un restaurante y una tienda en línea pueden tener ingresos similares y exposiciones completamente distintas. El programa de seguros debe diseñarse a partir de las operaciones reales de cada empresa y revisarse al menos una vez al año, y cada vez que el negocio crezca, se traslade, contrate personal o cambie lo que vende.
El seguro no elimina el riesgo. Transfiere sus consecuencias financieras. La verdadera pregunta no es cuánto cuesta la cubierta, sino cuánto perdería su empresa sin ella cuando más la necesite.
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