El Centro de Investigación Colaborativa en Seguridad (CSRC) de Toyota trabaja en tecnologías que anticipan el movimiento humano y mejoran los sistemas de protección vial
SAN JUAN, Puerto Rico — La seguridad de los peatones avanza hacia una nueva etapa más predictiva y proactiva, gracias a los estudios desarrollados por el Centro de Investigación Colaborativa en Seguridad (CSRC) de Toyota, fundado en 2011. El objetivo: entender mejor cómo mitigar los accidentes entre peatones y automóviles mediante tecnología que no solo reaccione, sino que anticipe comportamientos y situaciones de riesgo.
Los primeros proyectos del CSRC se enfocaron en comprender cómo interactúan conductores y peatones. Aunque se pensaba que existía comunicación visual o gestual frecuente, los estudios mostraron lo contrario. Sin embargo, sí revelaron cómo los peatones juzgan con precisión si es seguro cruzar la calle observando la velocidad y distancia de los vehículos.
“Los seres humanos somos muy buenos observando movimientos biomecánicos y emitiendo juicios sobre ellos”, explicó Josh Domeyer, científico principal del CSRC. “Al principio fue difícil convertir eso en reglas que pudieran seguir las máquinas. Empezamos a preguntarnos qué aspecto de la percepción humana nos ayuda a juzgar el comportamiento de los peatones y los vehículos”.
Estos hallazgos sirvieron de base para crear la norma internacional ISO 23735, sobre comunicación entre vehículos y peatones. Además, la investigación permitió diseñar sistemas de asistencia más avanzados, como Toyota Safety Sense, integrados hoy en múltiples modelos de la marca.
Hacia sistemas proactivos y vehículos más inteligentes
Según Bryan Reimer, investigador del MIT y cofundador del consorcio de Tecnología Avanzada de Vehículos, la clave está en convertir los sistemas de seguridad en modelos predictivos capaces de anticipar lo que va a ocurrir, en lugar de reaccionar ante lo que ya sucede.
“La tecnología tradicional detecta al peatón y aplica los frenos. Un sistema proactivo, en cambio, monitorea todo el entorno para anticipar su trayectoria y actuar antes del riesgo”, indicó Reimer. “A medida que aumenten las capacidades computacionales y de detección, veremos más implementaciones proactivas en el futuro”.
En una demostración reciente en el American Center for Mobility en Ypsilanti, Míchigan, se presentó una nueva generación de maniquíes peatonales especializados, desarrollados con apoyo de Toyota. Estos modelos —adulto, niño y ciclista— replican con precisión los movimientos y proporciones del cuerpo humano, lo que permite medir la eficacia de los sistemas de frenado automático de emergencia (AEB).
“Antes del CSRC, estos sistemas eran poco comunes y no existía una forma estandarizada de probar su eficacia”, explicó Jason Hallman, director sénior del CSRC en Ann Arbor, Míchigan. “Nuestro trabajo ayudó a establecer las bases de estos maniquíes y métodos de prueba que hoy se usan en Estados Unidos y en todo el mundo”.
El CSRC continúa ampliando sus proyectos con universidades como Purdue, Ohio State y Virginia, enfocándose en la detección avanzada de movimientos humanos y en la mejora de estructuras frontales de camiones para reducir lesiones en atropellos.
Estos avances representan un paso crucial hacia una movilidad más segura, donde la tecnología y la observación humana se combinan para proteger mejor a todos los usuarios de la vía pública.






