Coaseguro, falta de actualización y cambios en las cubiertas de condominios aumentan el riesgo para los asegurados en Puerto Rico
En medio de la temporada más activa de huracanes y un panorama económico marcado por la inflación en los costos de construcción, asegurar correctamente una propiedad se ha convertido en una decisión financiera crítica. El error de mantener pólizas desactualizadas o mal estructuradas puede tener consecuencias económicas graves para el asegurado.
Uno de los conceptos menos comprendidos —pero con alto impacto— es el coaseguro, una cláusula incluida en muchas pólizas de seguros de propiedad que penaliza al asegurado si este no mantiene el valor asegurado en proporción al valor real de reconstrucción. En la práctica, esto significa que si la propiedad está infravalorada en la póliza, cualquier reclamación será reducida proporcionalmente.
“El coaseguro se aplica cuando la propiedad está subasegurada. Aun si el daño es considerable, el asegurado podría recibir solo una fracción de lo reclamado”, explicó José Andrés Vargas, representante autorizado afiliado a Book Assurance Agency, firma afiliada a Reborn Agency, agencia general con sede en San Juan.
Este problema se presenta con frecuencia en propiedades cuya póliza fue contratada años atrás —muchas veces como requisito hipotecario— y que nunca fue revisada, a pesar del aumento sustancial en los costos de materiales, mano de obra y tasaciones. “Hay quienes piensan que están protegidos porque tienen una póliza, pero no saben que su límite actual está muy por debajo del valor real de la propiedad. Eso los expone a perder dinero en una reclamación legítima”, advirtió Vargas.
El escenario se complica en el caso de los condominios, donde muchas juntas han migrado de pólizas tipo full value —que cubren tanto estructura como interiores de los apartamentos— a pólizas tipo bare walls, que solo cubren la estructura y las áreas comunes. En estos casos, los bienes privativos, como cocina, baño, enseres y acabados, quedan desprotegidos a menos que el titular contrate una póliza adicional.
“Hay propietarios que creen que, porque su apartamento está pago, ya no tienen que asegurar nada más. Pero la Ley de Propiedad Horizontal los obliga a restaurar su unidad tras un evento, estén asegurados o no. Y si no tienen una póliza propia, la carga económica es completa”, indicó Vargas.
La alternativa recomendada es contratar una póliza individual tipo H6 o un personal package, que cubra la estructura interior del apartamento, el contenido (muebles y enseres), la pérdida de uso en caso de que la propiedad quede inhabitable, y, si está disponible, la avería mecánica. Esta última resulta especialmente útil en casos de daños a equipos eléctricos y electrodomésticos provocados por fluctuaciones de voltaje, un problema cada vez más común en el país.
Vargas también destacó la importancia de llevar un inventario actualizado de los bienes dentro de la propiedad, notificar cualquier mejora estructural (como piscinas, terrazas, cocinas renovadas o paneles solares), y consultar con un representante autorizado antes de contratar o renovar cualquier póliza. “Las mejoras no informadas no estarán cubiertas. Y eso es algo que muchas personas descubren demasiado tarde”, subrayó.
Finalmente, insistió en que los titulares participen activamente en las decisiones de sus condominios, especialmente cuando se trata de renovar la póliza colectiva. “No basta con enviar una carta o delegar en otros. Usted debe saber qué está cubriendo esa póliza, con qué compañía, y si su apartamento está realmente protegido”, afirmó.
“La protección real no es simplemente tener un seguro, sino tener el seguro correcto. Y eso solo se logra con orientación profesional, actualización constante y transparencia”, concluyó.



