Más del 70% de las reclamaciones se desestiman, pero su impacto en la salud emocional y profesional de los médicos es profundo
SAN JUAN, Puerto Rico – En el dinámico mundo de la medicina puertorriqueña, las reclamaciones por impericia médica han adquirido un protagonismo preocupante. Aunque la mayoría de estos casos no prospera legalmente, su frecuencia y consecuencias están dejando una huella importante en la clase médica y en el sistema de salud en general.
Así lo explicó Víctor Santiago, presidente de PR Medical Defense, en entrevista con la periodista Mardelis Jusino en su programa “El Consultorio”, transmitido a través del canal de YouTube Mardelis Jusino TV. Santiago reveló que aproximadamente entre un 70% y un 75% de las reclamaciones por impericia médica en Puerto Rico terminan desestimadas o retiradas. Esta cifra, similar a la de Estados Unidos, pone en evidencia una preocupante confusión entre insatisfacción con un resultado médico y una verdadera desviación del estándar de cuidado profesional.
La impericia médica se define como un acto, error u omisión en la atención médica que se aparta del estándar aceptado, resulta en un daño al paciente y lleva a una reclamación económica. Sin embargo, no todo resultado adverso constituye impericia, y esa distinción legal es clave.
Santiago destacó que el impacto emocional de enfrentar una demanda, incluso infundada, puede ser devastador para un médico. “Nadie quiere estar envuelto en una demanda. Hay estrés, ansiedad, y afecta a su entorno familiar. Además, estas querellas pueden durar años en resolverse”, señaló. Agregó que estas situaciones fomentan la llamada “medicina defensiva”, donde por temor a litigios, los médicos solicitan pruebas adicionales o adoptan posturas excesivamente cautelosas, afectando la eficiencia del sistema.
El ejecutivo también presentó datos de un estudio comisionado por su aseguradora: de los aproximadamente 12,800 médicos licenciados en la isla, solo unos 9,800 están ejerciendo activamente. A esto se suma que un 28% de los galenos tiene más de 60 años, porcentaje que podría aumentar a 40% en especialidades críticas como cardiología y ginecología en los próximos tres años.
En este contexto, la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a jugar un rol importante en la medicina. Santiago reconoció su potencial, sobre todo en áreas como diagnóstico por imágenes, donde puede elevar la precisión hasta un 97% cuando se combina con la revisión humana. Sin embargo, advierte que la IA no debe sustituir el juicio clínico, sino complementarlo.
Para mitigar el riesgo de reclamaciones, Santiago recomienda a los médicos mantener sus seguros actualizados, fomentar una comunicación clara con sus pacientes, y asegurarse de obtener un consentimiento informado detallado. A los pacientes, les aconseja ser transparentes sobre su historial médico y seguir fielmente las recomendaciones de tratamiento.
El mensaje es claro: la educación continua, la comunicación efectiva y el compromiso ético siguen siendo los pilares fundamentales para reducir litigios y fortalecer la confianza en el sistema de salud puertorriqueño.



