El economista Gustavo Vélez anticipa un efecto económico prolongado en Puerto Rico por el alza del petróleo y la presión sobre la cadena de alimentos
Por Antonio Gómez
Especial para Seguros y Finanzas
SAN JUAN, Puerto Rico – La guerra contra Irán y su extensión a países vecinos podría tener un impacto económico de sobre $1,000 millones en Puerto Rico, que tendrá a su vez un efecto multiplicador sobre los consumidores a lo largo de toda la cadena de suplido de alimentos.
La proyección la hizo el conocido economista Gustavo Vélez en el análisis sobre la situación en Irán que presentó como parte del seminario “La Confianza del Consumidor 2026”, ofrecido este miércoles por la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA) como evento exclusivo para sus socios.
El seminario abarcó además las tendencias económicas del primer trimestre del 2026 y contó también con la participación de la economista Chantal Benet.
Vélez anticipó un efecto rezagado de la situación en Irán que durará entre seis y ocho meses, y que podría incluso extenderse durante todo el resto del año.
“Veo dos niveles de retos, uno externo a más de un año de aranceles, que ya estaban creando presiones en los costos, y una disfuncionalidad política a nivel del Congreso. Todo lo que es el tema fiscal, el One Big Beautiful Bill, ha llevado a una economía de recortes, mientras la guerra en dos semanas ha quemado $11 billones en una economía de Estados Unidos que ya estaba endeudada. Ahora el reto grande es SNAP y Medicaid”, alertó el economista.
Comentó que no había visto tantos conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial, con escenarios en Venezuela, Cuba “a punto de caer”, Ucrania e Irán. “Esto es como un cóctel ‘molotov’ que se traduce en que nuestros negocios están empezando a sentir la presión”, dijo Vélez al destacar que la economía ya estaba débil.
Alertó que por cada $20 que aumenta el precio del petróleo de forma sostenida, le puede costar a la economía en Puerto Rico $700 millones.
Según el economista, los efectos inmediatos incluyen el crudo y condensados, los productos refinados del petróleo, el gas natural licuado, con sus verticales de energía, y los fertilizantes, productos de agricultura y comida, que impactan el costo de los vegetales y frutas.
En el caso del petróleo, detalló que impacta todo el costo de transporte, desde el marítimo hasta el terrestre.
“Esto combinado a la posible caída del Producto Nacional Bruto, cuyos aumentos se debían a los fondos federales y que en el 2025 disminuyó de un 1.6% a un 0.4%”.
Vélez recomendó revisar las estrategias económicas, pues ya no se tienen $41 billones en fondos que llegaron sumando los fondos ARRA, el huracán María y el COVID. “Todo ese dinero se acabó”. Resaltó además la importancia de reducir costos a nivel local, como el impuesto al inventario, la crudita y el escaneo de furgones.
Baja la confianza del consumidor
Por su parte, la economista Chantal Benet señaló que la confianza del consumidor “estuvo buena en 2023 y 2024 por el dinero de la pandemia”, pero ya a mediados del 2024 empezó a deteriorarse, y en el 2025, con el tema de los aranceles, “la confianza se desplomó”.
Informó que ese índice tuvo una caída a 28.3% en los meses de enero y febrero de 2026, frente a un 40% en todo el 2025 y un 53% en todo el 2024.
“Esta época se parece a principios de COVID-19, cuando estaban ocurriendo cosas a nivel mundial y aquí permanecíamos aislados”, dijo Benet al destacar que países menos desarrollados están empezando a tener escasez de petróleo.
En cuanto a la energía eléctrica, señaló que ya se estaba en un escenario de aumento en costos energéticos y que mensualmente puede ser hasta $1,000 para los negocios.
Ambos economistas coincidieron en que posiblemente en el 2026 se verá una economía que entre en números negativos.





