Un estudio cualitativo comisionado por la Cámara de Comercio retrata una sociedad harta de los obstáculos para vivir y emprender en la isla
GUAYNABO, Puerto Rico – “Las ideas están, el talento también, pero el sistema muchas veces no ayuda”. La frase, dicha por uno de los participantes del estudio cualitativo de IPSOS comisionado por la Cámara de Comercio de Puerto Rico (CCPR), resume con precisión el sentir de una población atrapada entre el orgullo de pertenecer a la isla y la frustración de no poder prosperar en ella.
Presentado durante la Convención Anual de la CCPR en Liberty Square en San Patricio Plaza, el informe —titulado Assessment among Puerto Ricans and Business Representatives 2025— recogió los testimonios de residentes, empresarios, profesionales de salud, educadores, migrantes y jóvenes universitarios. El objetivo: entender la percepción ciudadana sobre calidad de vida, servicios esenciales y el clima de negocios en la isla.
Los hallazgos son contundentes. En el caso del empresariado, el 85% de las pequeñas y medianas empresas (PYMES)identificaron como su mayor obstáculo la burocracia excesiva y los procesos de permisos lentos. También denunciaron altos costos operacionales, interrupciones constantes en los servicios de energía y telecomunicaciones, y dificultades para acceder a crédito.
En cuanto a los servicios esenciales, el informe señala que los ciudadanos perciben que el sistema de salud es costoso, fragmentado y con largos tiempos de espera, especialmente para personas mayores y pacientes con planes del gobierno. Sobre la educación, el deterioro de la infraestructura escolar, la falta de recursos y la escasez de maestros se destacan como factores críticos. La sensación de abandono también se refleja en el aumento de la criminalidad y la inseguridad económica.
La directora ejecutiva de la CCPR, Lcda. Liza M. García, afirmó que “este informe cualitativo nos brinda una herramienta poderosa para la planificación estratégica y para generar políticas públicas más informadas”. Añadió que escuchar directamente a los protagonistas del país —quienes hacen empresa, enseñan, estudian o regresan— “nos permite trazar una ruta compartida hacia un Puerto Rico más competitivo y justo”.
Uno de los temas más recurrentes fue la frustración generacional. Jóvenes y profesionales coinciden en que el deseo de quedarse en Puerto Rico existe, pero no así las condiciones para construir una vida digna. Una participante expresó: “No es que no queramos trabajar, es que los trabajos no pagan lo suficiente para vivir”. La percepción de que los empleos no ofrecen seguridad, ni salarios justos, ni posibilidades de crecimiento profesional es compartida por múltiples sectores.
A pesar del panorama adverso, el informe identifica oportunidades de desarrollo económico en sectores como el turismo, tecnología, economía creativa, servicios especializados y sostenibilidad. También se resalta la mano de obra bilingüe y capacitada, los incentivos contributivos como la Ley 60, y la ubicación geográfica de Puerto Rico como ventajas competitivas. Además, las iniciativas de reconstrucción tras desastres naturales han abierto contratos y oportunidades para microempresas locales.
Para el presidente de la CCPR, Lcdo. Luis E. Pizarro Otero, el estudio confirma “que el empresariado puertorriqueño, particularmente nuestras PYMES, enfrenta retos estructurales significativos que frenan su potencial”. Sin embargo, afirmó que “también deja claro que existe una voluntad colectiva por parte del sector privado para innovar, adaptarse y seguir apostando por Puerto Rico”.
El informe será utilizado como base para elaborar recomendaciones estratégicas en áreas como permisología, acceso a financiamiento, transformación digital, reforma educativa y retención de talento. Durante la convención, también se celebró el foro “Impulso Empresarial”, donde líderes de Ocean Lab, NaciónSushi, Discover Puerto Rico y Microsoft discutieron herramientas para fortalecer el ecosistema emprendedor.
Más allá de las propuestas técnicas, el mensaje de fondo del informe es claro: Puerto Rico sigue siendo un lugar amado, pero no siempre vivible. El talento está presente, pero encajonado. Y si no se actúa con urgencia, la desconexión entre el país que se sueña y el país que se habita seguirá ensanchándose.
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