Los límites desactualizados y los endosos ausentes pueden dejar brechas en las pólizas personales y comerciales
PUERTO RICO
Por Javier Rivera Ríos
Tener una póliza no es lo mismo que estar protegido. La mayoría de los asegurados descubre la diferencia en el peor momento: al presentar una reclamación, cuando ya no hay espacio para corregir nada.
Las brechas de cobertura se han convertido en la norma, no en la excepción. Ocurren en hogares y en negocios, en pólizas pequeñas y en programas complejos, y casi siempre nacen de la misma raíz: asegurar sin entender qué se asegura, por cuánto y contra qué.
Dos brechas, un mismo resultado
| Tipo de brecha | Póliza personal | Póliza comercial |
|---|---|---|
| Límite insuficiente | La residencia se aseguró por su valor de compra o hipoteca, no por su costo de reconstrucción actual. | El edificio, el inventario o la maquinaria se declararon con valores de hace años; la pérdida de ingresos se calculó por debajo del tiempo real de recuperación. |
| Cubierta o endoso ausente | Sin inundación, sin límites certeros de costo de reconstrucción, sin cubierta adecuada de contenido, sin responsabilidad civil. | Sin interrupción de negocio, sin gastos extraordinarios, sin cubierta de rotura de maquinaria, sin Cyber Securities. |
El resultado es el mismo: el asegurado creía estar cubierto y la póliza responde por menos de lo esperado, o no responde. No se trata de letra pequeña malintencionada; se trata de un contrato que no se ajustó al riesgo real.
Coaseguro: la penalidad que nadie ve venir
La cláusula de coaseguro exige asegurar la propiedad por al menos un porcentaje de su valor (usualmente 80%, 90% o 100%). Si al momento de la pérdida el límite está por debajo de ese mínimo, el asegurado absorbe una parte proporcional de cualquier pérdida, aunque sea parcial y pequeña.
¿Por qué existe? La prima se calcula sobre el valor asegurado. La mayoría de las pérdidas son parciales, por lo que algunos asegurados tendrían el incentivo de asegurar solo una fracción del valor y pagar menos. El coaseguro protege la equidad entre asegurados: quien paga prima sobre un valor adecuado no subsidia a quien declara de menos.
Ejemplo:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Valor de reposición real del edificio | $1,000,000 |
| Coaseguro requerido (80%) | $800,000 |
| Límite contratado | $600,000 |
| Pérdida parcial | $200,000 |
| Deducible | $5,000 |
Pago = ($600,000 ÷ $800,000) × $200,000 − $5,000 = $145,000
El límite de $600,000 alcanzaba de sobra para la pérdida de $200,000. Aun así, el asegurado recibe $145,000 y asume $55,000 de su bolsillo: $50,000 de penalidad por coaseguro más el deducible.
Valorizaciones actualizadas: la mejor defensa
En el mercado comercial, una valorización profesional y vigente es la herramienta más efectiva para evitar la penalidad por coaseguro. Los costos de construcción, materiales y mano de obra cambian, y un valor declarado hace tres o cinco años rara vez refleja el costo de reponer hoy.
Actualizar la valorización periódicamente y después de remodelaciones, ampliaciones o adquisiciones de equipo.
Reportar los valores al asegurador en cada renovación, no solo cuando se solicitan.
Evaluar con el productor alternativas como el endoso de valor acordado (agreed value), que suspende la cláusula de coaseguro mientras el valor reportado esté vigente.
Revisar que el periodo de interrupción de negocio refleje el tiempo realista de reconstrucción tras un evento catastrófico, no uno ordinario.
Después de María: una lección aún pendiente
El huracán María expuso, a escala masiva, la distancia entre lo que el asegurado esperaba y lo que su póliza realmente cubría. Límites desactualizados, penalidades por coaseguro, ausencia de cubierta de inundación y periodos de interrupción de negocio insuficientes fueron temas recurrentes en las reclamaciones.
Se esperaba que esa experiencia provocara una reacción proactiva, tanto del consumidor como del profesional de seguros. No siempre ha sido así. Muchas pólizas se siguen renovando con los mismos valores y las mismas cubiertas, año tras año, sin una conversación de fondo sobre el riesgo. La memoria de la catástrofe se desvanece; el riesgo, no.
La responsabilidad es compartida. El asegurado debe informar cambios y preguntar. El productor debe asesorar, cuestionar los valores y recomendar las cubiertas que el riesgo exige, aunque eso implique una prima mayor.
Entender qué aseguramos y por qué
Un seguro no se compra por precio; se diseña según el riesgo. Antes de la próxima renovación, todo asegurado debería poder contestar cinco preguntas:
1. ¿Cuánto costaría reconstruir o reponer mi propiedad hoy?
2. ¿Mi límite cumple con el porcentaje de coaseguro de la póliza?
3. ¿Qué eventos, como inundación, terremoto o daños por agua, no están cubiertos?
4. Si mi negocio se detiene, ¿por cuánto tiempo y por cuánto dinero estoy protegido?
5. ¿Qué endosos necesito según mi actividad, ubicación y exposición?
La reclamación no es el momento de descubrir la póliza. Es el momento en que la póliza demuestra si fue bien diseñada.
Sobre el autor: productor de seguros con 27 años de experiencia, excomisionado de Seguros de Puerto Rico y exmiembro del comité de inundación y riesgo catastrófico de la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros (NAIC).

