El Global Entrepreneurship Monitor Puerto Rico 2025 revela una brecha entre la percepción del sector financiero y la experiencia de los emprendedores
SAN JUAN, Puerto Rico
“Si usted le pregunta a la banca, ellos dicen que hay financiamiento, pero entonces el emprendedor dice que no lo hay”.
Así resumió la Dra. Theany Calderón-Abreu una de las contradicciones que persisten en el ecosistema empresarial de Puerto Rico tras la presentación de los resultados del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico 2025.
El GEM, realizado localmente por investigadores de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, forma parte de un estudio internacional que mide la actividad emprendedora y examina las condiciones que facilitan o dificultan hacer negocios. En Puerto Rico, el equipo investigador está integrado por Calderón-Abreu, la Dra. Arleen Hernández-Díaz, el Dr. Jairo Ayala-Godoy y el Dr. Segundo Castro-Gonzáles.
Para la banca, uno de los hallazgos más relevantes está precisamente en el financiamiento.
La evaluación de expertos otorgó 3.5 puntos a la disponibilidad de financiamiento y 3.2 a la facilidad de acceso, ambos por debajo del nivel de suficiencia. En la comparación con 27 economías de ingresos altos, Puerto Rico ocupó la última posición en ambos renglones.
Pero Calderón-Abreu advirtió que estos resultados deben entenderse como percepciones del ecosistema y no como evidencia de que el capital sencillamente no exista.
“Son dos percepciones diferentes y eso es bien importante que se entienda”, dijo sobre la diferencia entre lo que expresa la banca y lo que experimentan los emprendedores.
El Dr. Jairo Ayala-Godoy identificó otra dimensión del problema: que los recursos disponibles no necesariamente están llegando de manera clara a quienes los necesitan.
“La banca dice que hay dinero, las empresas no, porque hay una incoherencia en que la gente ni siquiera sabe dónde tiene que buscar”, sostuvo.

Estar listo antes de buscar capital
La discusión posterior a la presentación dejó claro que cerrar esa brecha tampoco consiste únicamente en ofrecer más productos financieros.
Tanairi Miranda, CEO de la empresa de jabones artesanales Barras, lo planteó desde su experiencia construyendo una empresa.
“Me hubiera gustado saber que no debería de esperar a necesitarlo para buscarlo”, dijo sobre el capital.
Miranda destacó la importancia de separar las finanzas personales de las empresariales, organizar las cuentas y prepararse para las obligaciones del negocio antes de que la necesidad de financiamiento se convierta en una urgencia.
Desde el otro lado de la ecuación, Beatriz Polhamus, SVP de Compromiso Social de BPPR y Directora Ejecutiva de Fundación BPPR, sostuvo que desembolsar dinero tampoco garantiza por sí mismo el desarrollo de una empresa.
“El cheque solo no va a transformar a la empresa”, afirmó.
Para Polhamus, la secuencia debe ser “mentoría, capacitación y capital. En ese orden, no al revés”.
La discusión apunta a un reto conocido por las instituciones financieras: un empresario no solo debe conseguir capital. Necesita saber cuánto requiere, para qué lo utilizará, qué retorno espera y cómo esa obligación afectará el flujo de efectivo del negocio.
Mucho emprendimiento, poca consolidación
El financiamiento cobra mayor relevancia ante un problema que, según los investigadores, Puerto Rico arrastra desde hace años.
“El problema grande para Puerto Rico siempre ha sido que mucha gente establece empresas, pero no las consolida”, sostuvo Calderón-Abreu.
“La brecha en Puerto Rico es más grande que en casi todos los países que participan tradicionalmente en este estudio”, añadió.
Los resultados de 2025 presentan, no obstante, una fotografía con señales mixtas.
La actividad emprendedora temprana —personas desarrollando negocios nacientes o nuevos— se redujo de 24.3% en 2024 a 15.6% en 2025. A la vez, la tasa de cierre o descontinuación de negocios cayó de 5.7% a 2.6%.
Calderón-Abreu considera que la reducción en actividad temprana podría estar relacionada con el agotamiento de fondos que habían incentivado el emprendimiento en años anteriores. Sobre los cierres, observa una señal de mayor consolidación, aunque identifica una preocupación importante: la rentabilidad.
“La parte preocupante es que la mayor parte de los cierres son por problemas de rentabilidad”, dijo.
La investigadora evitó atribuir esa falta de rentabilidad a una causa específica. Determinar si responde a ventas insuficientes o a costos demasiado altos requeriría, explicó, investigación adicional con los propios empresarios.
La burocracia también pasa factura
El acceso al dinero no es el único obstáculo.
El Dr. Segundo Castro-Gonzáles señaló directamente los costos que puede imponer el entorno operacional.
“Los emprendedores se encuentran con muchas trabas burocráticas, permisos, licencias y entonces ahí hay un tema bien serio que debemos trabajar como país”, afirmó.
La percepción recogida por el estudio coincide: burocracia e impuestos obtuvo 2.8 puntos, y Puerto Rico ocupó también la última posición entre las 27 economías de ingresos altos incluidas en esa comparación.
En contraste, los expertos reconocieron fortalezas en la cultura favorable al emprendimiento y en la educación empresarial postsecundaria. Los investigadores señalaron que el próximo reto educativo está en desarrollar esas capacidades desde K–12 y llevar los esfuerzos existentes a una escala mucho mayor.
Una oportunidad detrás de los números
Entre los resultados de 2025 hay un indicador especialmente relevante para la banca.
Aunque disminuyó la actividad emprendedora temprana, 41.2% de los emprendedores espera generar seis empleos o más durante los próximos cinco años, frente a 21.9% en 2024.
El dato plantea una oportunidad: identificar cuáles de esos negocios tienen verdadero potencial de crecimiento y qué necesitan para convertir esas expectativas en empleos.
Los resultados del GEM sugieren que Puerto Rico ya cuenta con una cultura que impulsa a las personas a emprender. El desafío está en lo que sucede después.
Para el sector financiero, eso implica algo más complejo que determinar si existe dinero para prestar: cerrar la distancia entre el capital disponible y el empresario que puede utilizarlo productivamente.
La banca dice que hay capital. Los emprendedores todavía perciben dificultades para accederlo. Acercar esas dos realidades podría ser una de las piezas necesarias para resolver el problema que Calderón-Abreu identifica como histórico: que más emprendimientos puertorriqueños logren convertirse en empresas consolidadas, rentables y capaces de crecer.






