Ramón C. Barquín III, presidente del CUD, reclamó una visión de desarrollo económico que fortalezca al empresario local y atienda los problemas de infraestructura
Por Antonio Gómez
El desarrollo económico de Puerto Rico es un asunto “urgente”, recalcó el presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD), Ramón C. Barquín III, quien aseguró que “la confianza del empresario local y del empresario extranjero está minada cada vez que se hace un cuestionamiento o que hay una investigación formal, o por lo menos un conato de investigación”.
“Yo estoy sumamente sorprendido y preocupado porque ninguna jurisdicción puede olvidarse de que el desarrollo económico es lo más importante que tiene para poder generar un capital que pueda pagar las aspiraciones tan ambiciosas que socialmente tiene Puerto Rico”, agregó.
Se refirió al debate y a las acusaciones públicas sobre dudosos manejos en la administración gubernamental, en particular aquellas relacionadas con el Departamento de Desarrollo Económico y sus agencias afiliadas.
“Yo simplemente me voy a enfocar en que el desarrollo económico de Puerto Rico es tan urgente que no puede seguir esperando a que haya una figura en una posición, aun teniendo en cuenta que los mandos intermedios son los que corren realmente una agencia”, dijo.
Subrayó la importancia de apoyar al empresario local, sin abandonar la promoción de inversión extranjera para promover el desarrollo económico.
“Si no levantamos a los puertorriqueños para que simplemente se empoderen o se apoderen de su futuro, seguiremos destinados al fracaso que nos ha plagado con los siniestros naturales que simplemente han quitado la esperanza del pueblo, los han montado en un avión y se han ido de Puerto Rico, y los que ya simplemente no quieren forjar familia porque entienden que es tan difícil convivir en Puerto Rico, que simplemente prefieren adoptar un gato o un perro”, señaló.
Insistió en la “necesidad urgente de trazar una visión de un plan de desarrollo económico, y de trazar una visión de un plan de recuperación y reconstrucción”. Llamó entonces a “concentrarse no meramente en lo que son la atracción de empresas externas; esas son importantes, hay que seguirlo haciendo, hay que buscarlas, hay que retenerlas. Pero lo más importante son los pequeños y medianos empresarios, que son los que se integran a la cadena de abastecimiento y tienen un impacto multiplicador y, sobre todo, mantienen y sostienen a la familia”.
Entonces, añadió, “tenemos que entender que hay que incentivar y fortalecer las industrias nativas, que hay que estimular lo que es el intercambio regional, que hay que darle paso a una visión que en concreto integre y aumente el comercio regional”.
Cuestionó que “una región que ha estado plagada por incertidumbre, con una economía que ha estado altamente subvencionada, pero con una pérdida de fondos no recurrentes que la va a traer en precario, y sobre todo en ausencia de un modelo de desarrollo económico local, estatal o territorial regional, pues ¿qué tenemos?”.
Sobre las acusaciones ventiladas públicamente por personas del gobierno, expresó que, “en cuanto a eso, les digo que le caiga el peso de la ley a quien sea, investiguen, que hagan lo que tengan que hacer las autoridades federales y estatales”.
Problemas de infraestructura
Barquín se refirió también a los problemas de infraestructura que enfrenta el país y estimó entre $18 millones y $20 millones las pérdidas de los empresarios locales por cada día que estuvo sin operar el llamado “supertubo”.
“Es vergonzoso y hay que ser justo. No se le puede achacar a una administración. Hay que achacarlo a 30 años de administraciones que han sido deficientes y que ha habido falta de liderazgo”, sostuvo.
“No significa que todo estuvo mal, pero atender la infraestructura de la Autoridad de Energía Eléctrica o de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, simplemente de la manera en que se ha hecho, donde no ha habido respuesta, donde no ha habido planificación, donde no ha habido la separación del gasto de capital para poder hacer la inversión adecuada y poderle garantizar los servicios básicos a la población y al empresariado de Puerto Rico, yo creo que es punible, para decir lo menos”.
“Tenemos que entender que si fuera un evento aislado, pues la tolerancia del público, de la ciudadanía, sería mayor. Pero es un efecto dominó, pero también es una cadena de evento tras evento, fracaso tras fracaso”, lamentó.







