Nuevo estudio de la SME revela un cambio en las prioridades y valores de consumo en la isla
SAN JUAN, Puerto Rico – El consumidor puertorriqueño atraviesa una nueva etapa marcada por la prudencia, la búsqueda de estabilidad y el deseo de bienestar real. Así lo revela el 2025 Consumer Foresight Study, presentado por la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeo de Puerto Rico (SME), que muestra cómo la población está replanteando sus decisiones económicas y personales ante un entorno incierto pero esperanzador.
De acuerdo con el estudio, comisionado a la firma Nube Research, seis de cada diez puertorriqueños creen que su situación económica mejorará durante los próximos doce meses, aunque solo un 32 por ciento la considera favorable en el presente. Este contraste refleja, según los investigadores, una mentalidad de “optimismo con cautela” que define el pulso del país.
El informe indica que el consumidor actual ha dejado atrás la mentalidad del “tener más” para concentrarse en la estabilidad emocional, el ahorro y la salud. Un 60 por ciento planea destinar más recursos al ahorro, un 39 por ciento a la salud y un 37 por ciento a la educación. “Lo que vemos no es pesimismo, sino madurez. El consumidor puertorriqueño está redefiniendo el éxito en sus propios términos: equilibrio, estabilidad y conexión con lo que tiene significado”, explicó Beatriz Castro, socia fundadora de Nube Research.
La tendencia hacia la cautela también se refleja en las finanzas personales. Aunque existe confianza en la mejora económica, los consumidores están reduciendo gastos en lujos y entretenimiento, y orientando sus inversiones hacia áreas de bienestar y seguridad. En las decisiones de compra, la confianza ha reemplazado la conveniencia: un 54 por ciento prefiere probar los productos en tienda antes de adquirirlos, y casi la mitad compara precios, busca reseñas o espera promociones antes de decidir.
“El consumidor de hoy no se define por dónde está, sino por dónde confía. La coherencia entre canales y la prueba social son ahora las nuevas monedas de conversión”, apuntó Castro.
El estudio también evidencia que las decisiones familiares y de vida están siendo postergadas, no por falta de deseo, sino por falta de estabilidad. El 61 por ciento de los encuestados expresó tener en mente algún cambio importante, pero condiciona sus planes a mejorar primero su situación económica y emocional. En paralelo, el hogar ha adquirido un papel central: un 41 por ciento planea reorganizar o remodelar su vivienda, y un 40 por ciento anticipa la llegada de nuevos convivientes, ya sean hijos adultos, familiares mayores o parejas. “El hogar es ahora un espacio emocional, funcional y social que exige nuevas respuestas de parte de las marcas”, destacó Esteban Colón, director del comité del estudio y presidente de Brain Consulting.
Otro hallazgo relevante es el surgimiento de una relación ambivalente con la inteligencia artificial. Más de la mitad de los participantes planea usar herramientas de IA para aprendizaje y organización personal, pero muestran resistencia a aplicarlas en temas sensibles como las finanzas o las emociones. “El consumidor busca eficiencia, pero no quiere perder el control”, señaló Yasmin Roger, presidenta de la SME.
El 2025 Consumer Foresight Study se realizó mediante una encuesta digital a 1,539 personas, con un margen de error de ±2.7 %, complementada con un estudio cualitativo en el que 25 participantes documentaron sus decisiones mediante videos y testimonios personales.
El estudio completo está disponible a través de la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeo de Puerto Rico, en smepr.org.





